miércoles, 24 de junio de 2015

Libro de las Fundaciones, Santa Teresa de Jesús.

No podíamos dejar pasar la oportunidad de leer a nuestra Santa con motivo del 500 aniversario de su nacimiento.

En el Libro de las fundaciones ofrece Teresa de Jesús la crónica más viva de su apasionante aventura, que, partiendo del corazón de Castilla, se extendió por toda España y traspasó pronto sus fronteras. Es como una gran película que supera con mucho la narración de unas fundaciones de conventos para abrir ante nosotros el c uadro de una época clave de España y de la vida cotidiana de entonces. Pero, al mismo tiempo, nos decubre hasta los repliegues más íntimos del proceso interior de una gran mujer. Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española y uno de los primeros especialistas teresianos, ha preparado una cuidada edición del texto, fiel a su autógrafo, y evidencia en su estudio lo que Azorín decía: que, en cuanto al estilo, Teresa de Jesús es más lección que Cervantes, porque en Cervantes encontramos el castellano ya hecho, mientras que en ella vemos cómo se va haciendo.

La señora Dalloway, Virginia Woolf.

El pasado mes leímos a Virginia Woolf. Todas coincidimos en que es una maravilla, para leerlo con calma y deleitarse. No dejéis de leer esta obra revolucionaria!

La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina es a misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el curso del día suceda un hecho trágico -el suicidio de un joven que volvió de la guerra con la mente perturbada-, lo verdaderamente esencial de la obra estriba en que los hechos están narrados desde la mente de los personajes, con un lenguaje capaz de dibujar los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia y de expresar la condición de la mujer de un modo a la vez íntimo y objetivo.
Casi ochenta años después de su aparición, La señora Dalloway conserva intactas la oscura belleza y la originalidad que le permitieron ingresar en la restringida familia de los clásicos del siglo XX.

sábado, 14 de marzo de 2015

"LA EXCLUSIVA DEL ASESINO",
novela de Salvador Robles Miras
Imagen de la portada: Maibi Marisa Bilbao
Prólogo: Yoly Hornes
Texto previo: Liliana Cristina García
Está a punto de salir a la luz la última obra de nuestro escritor amigo Salvador Robles Miras, del que os hemos dejado aquí, en más de una ocasión, algunos de sus excelentes microrrelatos.
Ésta está en el extremo opuesto de los microcuentos, aunque comparte con ellos la profundidad y el humanismo a que este autor nos tiene acostumbrados. Se trata de una novela extensa, difícil de catalogar en el género de novela negra, a pesar de la presencia de la palabra "asesino" en el título.
Son los sentimientos, las grandezas y las miserias, las obsesiones y las dudas, la intuición y la desconfianza del gran abanico de personajes que dan vida a la historia, los que importan, los que emocionan y nos hacen pensar, no sólo en el mundo de la novela sino en el mundo real en el que todos estamos inmersos.
Nadie mejor que el propio Salvador Robles para hablarnos de su libro, cuya lectura recomendamos desde aquí. Y, si estáis cerca de alguno de los lugares en que se presentará, no os lo perdáis, para haceros con un ejemplar dedicado por el autor. Os dejamos directamente con sus palabras:
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La novela "LA EXCLUSIVA DEL ASESINO", de Salvador Robles Miras (la fotografía de la portada es de la gran Maibi Marisa Bilbao) apura sus últimas semanas antes de su publicación, la cual será a mediados de febrero. La primera presentación de la obra se celebrará el día 2 de marzo, lunes, a las 18.30 en la librería Elkar, en Bilbao (Alda de Urkijo). De este acto ya informaré con detalle en las próximas semanas. Por cierto, el día 21 de marzo, sábado, "La exclusiva del asesino" y su autor estarán en la Librería Letras, en Ávila. Parece que también haremos otras presentaciones (Madrid, Barcelona...)
Llevo con esta novela entre manos unos cinco años aproximadamente, con períodos en los que me he dedicado a ella de manera intensa y otros en las que la he dejado en barbecho con el fin de que fructificase lo que tenía escrito. He cultivado la paciencia, esa virtud de la espera que facilita la autocrítica constructiva y el desarrollo de lo mejor de uno mismo. Durante este tiempo, he hablado con varias personas de "La exclusiva del asesino". En principio, casi todos mis interlocutores se sorprendieron de que un escritor de mis características se adentrara en una historia tan turbia. Hay que proponerse nuevos retos para superar los propios límites. Una manera de percatarte, cuando los superas, de que eran unos límites de mentirijillas. Es la hora de ir a por otros...
"La exclusiva del asesino", con un asesino 'disfrazado" de persona respetable y un falso culpable a quien sus congéneres visten de asesino, presenta una sociedad en la que abunda la apariencia, el morbo, el chismorreo, en la que se rinde pleitesía a la fama de hojalata y a la silicona, pero en la que también pululan personas íntegras que, con tesón, son capaces de restablecer, al menos en parte, la sensatez y el sentido común que proclaman los valores ancestrales (la justicia, la empatía, la compasión...) que nos han traído hasta aquí.
Los escritores que se esfuerzan a diario en superar su yo previo, y os aseguro que este es mi caso, escriben hoy mejor que ayer, quizá peor que mañana. Por lo tanto, puedo decir con orgullo que "La exclusiva del asesino" es mi mejor obra. A partir de febrero, vosotros tendréis la palabra. Confío en que ese "vosotros" sea nutrido y entusiasta. Gracias por leerme ayer, hoy y mañana. Os transcribo a continuación una síntesis de las opiniones que me han transmitido las pocas personas que hasta ahora han leído, completa o parcialmente, "La exclusiva del asesino".
Liliana Cristina García, poeta: "Una novela fantástica que te atrapa cada vez más y te urge a llegar al final de la historia"
Yoly Hornes, escritora y profesora de Literatura y Escritura Creativa: "Una monumental novela en la que el lector tiene garantizada una experiencia lectora de calidad".
Araceli Cobos Reina, fundadora del blog 'Un libro abierto': "No puedo dejar de leerla. ¡Me encanta!"
Joseba Iraola, escritor y colaborador de la SER Vizcaya: "Una novela redonda"
Noemí Valiente, novelista: "Fascinante. Estoy enganchadísima".

miércoles, 4 de febrero de 2015

En febrero: LA PIEL DEL CIELO, Elena Poniatowska

La piel del cielo es la historia de un hombre que busca en las posibilidades de la ciencia la explicación del mundo. El protagonista tiene un afán de saber insaciable, el cual está planteado desde la primera frase del libro, desde el momento en que el protagonista, Lorenzo -en su etapa infantil- , cuestiona: “Mamá, ¿allá atrás se acaba el mundo?” Esa curiosidad del pequeño es la primera anotación de la novela donde se hace referencia a la curiosidad científica, esa curiosidad por la comprobación del mundo, y de los hechos y fenómenos que ocurren en él.

 A lo largo del camino que sigue este personaje, la voz reflexiva de la autora, va mostrando la inevitable confrontación en dos verdades; una científica, medible y comprobable, y otra intuitiva, que se vive y se siente, pero que no se puede demostrar. En un pasaje, por ejemplo, el narrador dice: “En sus caminatas, Lorenzo había descubierto el poder de las montañas sobre los habitantes; eran dios y diosa a los que les levantan altares, copal y pulque (...) para que no corrieran los rías de lava, llevándose casas y sembradíos”. Y en otro párrafo agrega: “Los fenómenos naturales eran parte de su vida, como el maíz, el frijol, el crecimiento de sus hijos. Los volcanes eran esposos, caminaban de la mano, nacían de las aguas, se sentaban a tardear, se peleaban, reconciliaban y dormían abrazados. Su presencia definía la vida de los habitantes del pueblo”. Estas certezas de los campesinos, tan ingenuas a los ojos de la ciencia, servían, sin embargo, para aliviar temporalmente la angustia que sentía Lorenzo ante la inmensidad de ese misteriosos universo en expansión, que trataba tenazmente de comprender.

Elena Poniatowska en La piel del cielo muestra a los científicos y en especial a los astrónomos como seres humanos, no como el estereotipo del científico que existe aún: frío, insensible, interesado sólo en sus experimentos y estudios, y desconectado de la realidad.

lunes, 26 de enero de 2015

Este viernes: SUITE FRANCESA, Irene Némirovsky.

El descubrimiento de un manuscrito perdido de Irène Némirovsky causó una auténtica conmoción en el mundo editorial francés y europeo. Novela excepcional escrita en condiciones excepcionales, Suite francesa retrata con maestría una época fundamental de la Europa del siglo XX. En otoño de 2004 le fue concedido el premio Renaudot, otorgado por primera vez a un autor fallecido. Imbuida de un claro componente autobiográfico, Suite francesa se inicia en París los días previos a la invasión alemana, en un clima de incertidumbre e incredulidad. Enseguida, tras las primeras bombas, miles de familias se lanzan a las carreteras en coche, en bicicleta o a pie. Némirovsky dibuja con precisión las escenas, unas conmovedoras y otras grotescas, que se suceden en el camino: ricos burgueses angustiados, amantes abandonadas, ancianos olvidados en el viaje, los bombardeos sobre la población indefensa, las artimañas para conseguir agua, comida y gasolina. A medida que los alemanes van tomando posesión del país, se vislumbra un desmoronamiento del orden social imperante y el nacimiento de una nueva época. La presencia de los invasores despertará odios, pero también historias de amor clandestinas y públicas muestras de colaboracionismo. Concebida como una composición en cinco partes —de las cuales la autora sólo alcanzó a escribir dos— Suite francesa combina un retrato intimista de la burguesía ilustrada con una visión implacable de la sociedad francesa durante la ocupación. Con lucidez, pero también con un desasosiego notablemente exento de sentimentalismo, Némirovsky muestra el fiel reflejo de una sociedad que ha perdido su rumbo.

martes, 11 de noviembre de 2014

Libro de Noviembre: "EL MAR" DE JOHN BANVILLE

El nuevo libro lo hemos elegido por haber sido premiad  su autor, John Banville, con el Premio Píncipe de Asturias de las Letras hace pocos días. Espero que os guste!

“El pasado supone para mí un refugio”, escribe Max Morden, el narrador de la última novela de John Banville. “Allí voy de buena gana, me froto las manos y me sacudo el frío presente y el frío futuro.”
El mar es el relato de Max Morden, historiador de arte y anacoreta reciente. Al comenzar la novela, nos topamos, antes que nada, con su voz: las frases sinuosas de Banville, admirablemente dotadas para la nostalgia y a la vez para la ironía, funcionan maravillosamente en esta novela hecha de todo lo que hay de irónico en la nostalgia. Max se ha retirado a un pueblo costero con un triple propósito. Primero: evocar cierto verano trascendental de su infancia, los días en que, de mano de la familia Grace, conoció el deseo, luego el sexo, luego la muerte. Segundo: evocar la larga enfermedad de Anna, su esposa, y enfrentarse con su muerte. Y tercero: escribir sobre los dos momentos, y al hacerlo encontrar los vínculos secretos que los unen. Pues Max es un digno representante de esa raza literaria que descubre, en el proceso de contar su historia, lo que esa historia significa. Al contrario de lo que ocurría en El intocable o en Imposturas o aun en Eclipse, novelas que al fin y al cabo asumían sin reticencias y sin complejos el empaque de la confesión, Max Morden no está aquí para confesar nada: quiere saber. Saber por qué el fantasma de los gemelos Grace y de su madre y de su niñera lo ha asediado todo este tiempo. Saber cómo hace un hombre viudo (y un poco cínico) para enfrentarse a la soledad y al dolor de la pérdida. Saber, en fin, qué relación tienen en su vida los dos asuntos viejísimos del amor y la muerte. Pues uno de los logros más considerables de esta novela es la testarudez y la eficacia con que Banville se abre camino en esas emociones: en sus manos, el tópico del eros y el tánatos tiene, increíblemente, cosas nuevas que decir.

EL RUIDO Y LA FURIA

Después de un verano duro, con una lectura intensa, empezamos la temporada con nuevas lecturas. Aquí os dejo una reseña de Faulkner:


"La vida es una sombra tan sólo, que transcurre; un pobre actor que, orgulloso, consume su turno sobre el escenario para jamás volver a ser oído. Es una historia contada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa".

Shakespeare escribió este fragmento de "Macbeth" al final de la obra, haciendo referencia a la vida corrompida y carente de principios que llevó su protagonista, al dejarse dominar por la maldad y los bajos instintos. El párrafo llamó la atención de William Faulkner, que decidió tomarlo prestado para el título de su obra cumbre "El ruido y la furia".

La novela de Faulkner relata la sórdida historia de los cuatro hermanos Compson, hijos de una madre desquiciada y de un padre alcohólico. El hermano menor es Benjy, padece cierto retraso mental; Quentin es el más inteligente aunque también el más débil psicológicamente, enamorado para siempre de su encantadora hermana Caddy; Jason, materialista y amargado, contribuye con sus actos mezquinos a aumentar la desgracia de la familia.

William Faulkner sabe que los hechos siempre toman un cariz distinto al pasar por el filtro de la personalidad de cada individuo, su gran logro es plasmarlo a la perfección en "El ruido y la furia". La novela se divide en cuatro partes, que juntas completan la visión de la historia.

La voz de Benjy en primera persona inicia una narración llena de incoherencias cronológicas y de gran confusión, propia de quien no es capaz de entender con claridad los acontecimientos. Le sigue Quentin, que trata de explicar con los pensamientos inconexos que se suceden en su mente torturada su relación con Caddy. Su hermana, por la que siente algo más que un amor fraternal, quedó embarazada de un chico y para resolver la situación decidió casarse con otro hombre, que la repudió cuando se enteró de que la hija que tuvo no era suya. En la tercera parte es Jason el que narra con cínica frialdad las injusticias que comete con Quentin, hija de Caddy y sobrina suya. Por último, en la cuarta sección de la novela interviene Dilsey, una sirviente de color que siempre ha trabajado para los Compson y asiste a la decadencia de esta familia.

En "El ruido y la furia" Faulkner cede su papel de narrador a tres de los protagonistas de la trama y a una observadora implicada en ella, imprimiendo así a la novela un tono casi cinematográfico, con saltos en el tiempo y en la trama; se convierte así en un adelantado a su tiempo e innova rompiendo con la narración lineal, que era la usual hasta el momento.

Aunque las cuatro voces narrativas forman un todo, tal vez la de Benjy parezca oirse por encima de las otras tres, gritando con ruido y furia en un intento inútil de escapar de una historia autodestructiva a la que no encuentra significado alguno.   Clarice L.
 
Curiosidades:
- Debido a que no existe un único narrador y a la gran cantidad de saltos en el tiempo, a William Faulkner le preocupaba que la novela fuera difícil de comprender para el lector, así que pensó en marcar los distintos periodos de tiempo con tinta de color diferente. El editor de Faulkner rechazó esta idea y finalmente los saltos temporales se diferenciaron con letra cursiva.